Por qué el mar es salado: de dónde sale tanta sal

Cristales de sal blancos sobre rocas oscuras de la costa con agua de mar turquesa al fondo

Lo esencial: el mar es salado porque la lluvia desgasta las rocas de los continentes y los ríos llevan al océano las sales disueltas, a las que se suman las aportaciones del fondo marino y de los volcanes. Cuando el agua se evapora, la sal se queda. Tras cientos de millones de años de este ciclo, cada kilo de agua marina contiene de media unos 35 gramos de sales.

Es una de esas preguntas que parecen de niños y que, en realidad, tardaron siglos en responderse con precisión. La respuesta incluye geología, química e incluso uno de los primeros intentos científicos de medir la edad de la Tierra.

De dónde viene la sal del mar

Hay dos vías principales. La primera empieza en el cielo. La lluvia no es agua pura: al atravesar la atmósfera, disuelve algo de dióxido de carbono y se vuelve ligeramente ácida. Con el tiempo, ese ácido débil descompone las rocas y libera iones, es decir, átomos con carga eléctrica, que los ríos transportan hasta el mar.

La segunda vía está en el propio océano. En las dorsales, donde se separan las placas tectónicas que intuyó Wegener con sus continentes en movimiento, el agua se filtra por las grietas de la corteza, se calienta en contacto con el magma y regresa cargada de minerales por las fuentes hidrotermales. Las erupciones submarinas y los gases volcánicos añaden también su parte; de ellos procede buena parte del cloro.

El resultado es una mezcla dominada por dos iones: el cloruro y el sodio, los mismos de la sal de mesa, que suman más de ocho de cada diez gramos de las sales disueltas. Les siguen el sulfato, el magnesio, el calcio y el potasio. La cantidad total es enorme: según la NOAA, si se extrajera toda esa sal y se extendiera sobre los continentes, formaría una capa de más de 150 metros de grosor.

✓ Consenso científico

¿Por qué se acumula la sal y no el agua? Al evaporarse, el agua pasa a la atmósfera, pero las sales disueltas no la acompañan. Esa misma agua vuelve a caer en forma de lluvia, de modo que el ciclo se repite mientras las sales se quedan en el océano.

Por qué los ríos y muchos lagos son de agua dulce

Los ríos también llevan sales, pero en cantidades muy pequeñas: el agua los recorre y sigue su camino, de modo que no da tiempo a que se concentren. Lo mismo sucede con los lagos que tienen desagüe. Un ejemplo es el lago Baikal, inmenso y de agua dulce, del que sale el río Angará.

El océano, en cambio, funciona como punto final del viaje. Lo mismo ocurre en los lagos sin salida, donde el agua solo se va por evaporación. El mar Muerto, entre Jordania, Israel y Cisjordania, es el caso más conocido: su salinidad es de unas diez veces la del mar abierto, tanta que una persona flota sin esfuerzo.

Por qué no todos los mares son igual de salados

El dato de 35 gramos por kilo es solo una media. Allí donde la evaporación supera a las lluvias y al agua que aportan los ríos, la salinidad sube: el Mediterráneo ronda los 38 gramos por kilo y el mar Rojo se acerca a los 40. Donde abundan el agua dulce y las lluvias y se evapora poco, baja: las aguas superficiales del Báltico central tienen menos de 10 gramos por kilo.

Por qué el mar no es cada vez más salado

En 1899, el físico irlandés John Joly calculó cuánto sodio aportan los ríos cada año y estimó que el océano se habría «llenado» de sal en unos 90 millones de años, una forma de medir la edad de la Tierra que Edmond Halley ya había propuesto en el siglo XVIII. Hoy sabemos que la Tierra es mucho más antigua, unos 4.500 millones de años. El error de Joly estaba en suponer que la sal solo entra, cuando también sale.

Las sales abandonan el agua por varias vías. Hay organismos que usan calcio para construir conchas, que acaban en los sedimentos. Algunos iones reaccionan con las rocas del fondo marino. Y en los mares cerrados que se evaporan se forman grandes depósitos de sal. El caso más espectacular es la crisis salina del Messiniense: hace unos seis millones de años, el Mediterráneo quedó en gran parte aislado del Atlántico y acumuló capas de sal de cientos de metros, e incluso más, de grosor en su fondo.

? En debate

¿Fue el océano primitivo más salado? Se admite que entradas y salidas tienden a equilibrarse a largo plazo, pero la salinidad exacta del pasado remoto es difícil de reconstruir. Algunos trabajos, como los de Knauth, proponen océanos precámbricos bastante más salados que hoy, una idea que sigue abierta.

Fuentes

  1. NOAA, National Ocean Service: «Why is the ocean salty?».
  2. Swenson, H. A. Why Is the Ocean Salty? Folleto divulgativo del U.S. Geological Survey.
  3. Joly, J. (1899). «An estimate of the geological age of the Earth». Scientific Transactions of the Royal Dublin Society, 7, 23-66.
  4. Krijgsman, W. et al. (1999). «Chronology, causes and progression of the Messinian salinity crisis». Nature, 400, 652-655.
  5. Knauth, L. P. (2005). «Temperature and salinity history of the Precambrian ocean: implications for the course of microbial evolution». Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 219, 53-69.

Imagen de portada: ilustración generada con IA; no es una fotografía real.

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