Cómo se forma un tsunami: del fondo del mar a la costa

Costa rocosa con el mar retirado y una larga ondulación oscura en el horizonte bajo un cielo nublado

Lo esencial: un tsunami se forma cuando un suceso brusco, casi siempre un gran terremoto submarino, desplaza de golpe una enorme columna de agua. Esa energía viaja por el océano en forma de ondas muy largas y rápidas, que apenas se notan en alta mar pero se frenan y crecen al llegar a aguas poco profundas.

La palabra viene del japonés y significa algo así como «ola de puerto». Es un nombre muy revelador: los pescadores podían no notar nada mar adentro y encontrar su puerto arrasado al volver. En castellano también se usa «maremoto». Lo que no es un tsunami es una «ola de marea», aunque a veces se diga así, porque no tiene relación con las mareas.

Qué causa un tsunami

El origen más común son los terremotos en las zonas de subducción, donde una placa tectónica se hunde bajo otra. Esa idea de una corteza en movimiento, que tanto costó aceptar a Wegener y sus continentes a la deriva, explica el mecanismo: las placas quedan trabadas durante siglos, se deforman y, al liberarse, el fondo marino se levanta o se hunde en cuestión de minutos. El agua que hay encima se mueve con él.

No todo terremoto submarino genera un tsunami: influyen su magnitud, su profundidad y cuánto se deforma realmente el fondo. También hay otras causas:

  • Deslizamientos de tierra. En 1958, un terremoto hizo caer una masa de roca en la bahía de Lituya, en Alaska, y el agua alcanzó unos 524 metros de altura sobre la ladera opuesta. Es el mayor ascenso de una ola documentado, aunque su efecto fue muy local.
  • Erupciones volcánicas. En 1883, los tsunamis causados por el Krakatoa provocaron la mayoría de las más de 30.000 muertes de esa erupción. En 2022, la del volcán Hunga Tonga generó tsunamis que se registraron en varios océanos.
  • Impactos de meteoritos. Son muy raros, pero el registro geológico conserva huellas de tsunamis antiguos provocados por grandes impactos, como el de Chicxulub hace unos 66 millones de años.

Por qué apenas se nota en alta mar

Una ola de viento agita solo la parte superficial del mar. Un tsunami, en cambio, mueve toda la columna de agua, desde el fondo hasta la superficie. Además, sus crestas pueden estar separadas por decenas o cientos de kilómetros, y pueden pasar desde unos minutos hasta más de una hora entre una y otra.

Su velocidad depende de la profundidad. Sobre un fondo de unos 4.000 metros, avanza a cerca de 700 kilómetros por hora, como un avión comercial. Sin embargo, su altura en mar abierto suele ser inferior a un metro y su pendiente es tan suave que un barco puede pasar por encima sin que nadie a bordo lo perciba.

Qué ocurre al llegar a la costa

Cuando el fondo sube, la parte delantera de la onda se frena antes que la trasera. El agua se acumula y la altura aumenta, un proceso llamado asomeramiento. La forma de la costa también importa: las bahías estrechas concentran la energía, por lo que el impacto puede cambiar mucho entre dos playas cercanas.

Lo que llega a tierra rara vez es una ola de postal. A menudo se parece más a una subida rápida y sostenida del nivel del mar, que avanza como un río cargado de escombros y que empuja durante muchos minutos. Por eso bastan alturas de pocos metros para causar una gran destrucción.

✗ Mito

«Un tsunami es una sola ola gigante.» Es una serie de ondas que puede prolongarse durante horas, y la primera no suele ser la mayor. Volver a la playa tras la primera ola es uno de los errores más peligrosos. Tampoco el mar se retira siempre antes: a veces lo primero que llega es la subida del agua.

Tsunamis que dejaron huella en la historia

El 26 de diciembre de 2004, un terremoto de magnitud cercana a 9,1 frente a Sumatra generó el tsunami más mortífero que se ha registrado, con más de 225.000 víctimas en países de todo el océano Índico. En 2011, el terremoto de Tohoku causó en Japón cerca de 20.000 muertos y desaparecidos, y provocó el accidente nuclear de Fukushima.

España tampoco es ajena al fenómeno: el terremoto de Lisboa de 1755 lanzó un tsunami que golpeó el golfo de Cádiz. Y hay testimonios muy antiguos. Plinio el Joven, testigo de la erupción que sepultó Pompeya, describió cómo el mar parecía retirarse de la orilla y dejaba animales marinos en la arena.

? En debate

¿Un tsunami hundió a los minoicos? Se han identificado en Creta depósitos atribuidos a un tsunami de la erupción de Santorini, en la Edad del Bronce. Pero la civilización minoica siguió existiendo durante generaciones, y sigue en discusión qué peso tuvo aquel desastre en su declive.

Señales de alerta y qué hacer

Hoy existen sistemas de alerta que combinan sismógrafos, mareógrafos y boyas en mar abierto, pero un tsunami cercano puede llegar antes que cualquier aviso. Por eso conviene recordar las señales naturales: un temblor fuerte o largo cuando estás en la costa, un retroceso inusual del mar o un rugido procedente del agua. Ante cualquiera de ellas, aléjate hacia terreno alto o tierra adentro, sin esperar instrucciones, y no regreses hasta que las autoridades indiquen que es seguro.

Fuentes

  1. NOAA, National Weather Service, U.S. Tsunami Warning Centers: materiales divulgativos «Tsunami Safety» y «Tsunami Hazards».
  2. Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO: Tsunami Glossary.
  3. Lay, T. et al. (2005). «The Great Sumatra-Andaman Earthquake of 26 December 2004». Science, 308, 1127-1133.
  4. Miller, D. J. (1960). Giant Waves in Lituya Bay, Alaska. USGS Professional Paper 354-C.
  5. Bruins, H. J. et al. (2008). «Geoarchaeological tsunami deposits at Palaikastro (Crete) and the Late Minoan IA eruption of Santorini». Journal of Archaeological Science, 35, 191-212.

Imagen de portada: ilustración generada con IA; no es una fotografía real.

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